Cómo coger a un perro en brazos sin hacerle daño

Un hombre sujetando a un cachorro correctamente en brazos
Tiempo de lectura: 5 min
Índice
  1. El gesto que hacemos mal casi sin darnos cuenta
  2. La forma correcta de coger a un perro
  3. Por qué la zona de las axilas es la que más problemas da
  4. Cuándo hay que tener más cuidado
  5. Un truco que ayuda más de lo que parece: acostumbrarlo antes de necesitarlo
  6. En resumen
  7. Sigue leyendo

El gesto que hacemos mal casi sin darnos cuenta

Coger a un perro en brazos parece lo más natural del mundo: se agacha uno, lo agarra por donde puede y listo. El problema es que "por donde puede" suele significar por debajo de las axilas, tirando de las patas delanteras hacia arriba mientras el resto del cuerpo queda colgando. Es la forma más instintiva de levantar a un perro y, según recuerdan desde programas especializados en comportamiento canino como Iumiuky, también una de las que más lesiones musculares y articulares provoca sin que el dueño llegue a enterarse.

El motivo es puramente mecánico: al sujetar solo la parte delantera, todo el peso del tren trasero y de la columna cae sin apoyo. Un cachorro, un perro senior o uno con las articulaciones ya delicadas notan ese tirón mucho más de lo que aparenta desde fuera.

La forma correcta de coger a un perro

La técnica recomendada es sencilla, aunque requiere usar las dos manos de forma coordinada: una mano se coloca debajo del pecho, justo detrás de las patas delanteras, y la otra bajo la parte trasera, sujetando la zona de las caderas o los glúteos. De esta manera el peso del perro se reparte entre ambos puntos de apoyo, la columna queda recta y ninguna articulación soporta una carga que no le corresponde.

Al levantarlo, conviene acercar al perro hacia el propio cuerpo en vez de mantenerlo estirado hacia delante: cuanto más pegado esté a tu pecho, menos palanca hace su propio peso sobre tus brazos y sobre su espalda. Y el movimiento debe ser continuo y decidido, sin titubeos a medio camino: las dudas o los tirones intermitentes son precisamente lo que más incomoda —y puede llegar a asustar— a un perro que no se fía del todo de que le vayan a sujetar bien.

Por qué la zona de las axilas es la que más problemas da

Agarrar a un perro por debajo de las patas delanteras, con los dedos hundidos en la axila, es cómodo para quien lo levanta pero tremendamente incómodo para el perro. Esa zona concentra articulaciones, ganglios y una musculatura fina que no está diseñada para soportar el peso de todo el cuerpo. Con el tiempo, y sobre todo si se repite el gesto a diario, puede derivar en molestias en los hombros o en la zona cervical, y en los casos más recurrentes, en una cojera que muchos dueños ni siquiera relacionan con la forma en que cogen a su perro cada día.

Cuándo hay que tener más cuidado

Hay situaciones en las que la técnica correcta deja de ser una recomendación y pasa a ser prácticamente obligatoria:

  • Cachorros: su esqueleto todavía se está formando, y una mala sujeción repetida puede afectar a su desarrollo articular.
  • Perros senior: con la musculatura y las articulaciones ya desgastadas, cualquier tirón mal repartido se nota mucho más y tarda más en recuperarse.
  • Razas con predisposición a problemas de espalda, como el Teckel o el Bulldog Francés, donde la columna es especialmente sensible a las malas posturas.
  • Perros con displasia de cadera o de codo diagnosticada, donde una mala manipulación puede generar dolor inmediato.
  • Después de una operación o lesión, cuando cualquier zona del cuerpo puede estar más sensible de lo habitual.

En perros grandes, además, conviene ser realista: si un perro pesa más de 20-25 kg, la pregunta no es solo "cómo lo cojo", sino "si de verdad hace falta cogerlo en brazos". Para trayectos cortos —subir a un coche, cruzar una consulta veterinaria— casi siempre es mejor guiarlo con la correa o, si no puede caminar, usar una manta o arnés de transporte pensado para repartir su peso entre dos personas.

Un truco que ayuda más de lo que parece: acostumbrarlo antes de necesitarlo

Muchos perros se tensan o incluso protestan la primera vez que alguien intenta cogerlos en brazos, y no siempre es por dolor: a menudo es simplemente porque no están acostumbrados a que les quiten el contacto con el suelo. Practicar el gesto en casa, en un momento tranquilo y sin prisa, con premios y calma, hace que el perro asocie el ser levantado con algo seguro en lugar de con un sobresalto. Eso facilita muchísimo las veces en que de verdad hay urgencia real —una visita al veterinario, un susto en la calle— y no hay tiempo para andar negociando.

En resumen

Una mano bajo el pecho, otra bajo la zona trasera, el perro pegado a tu cuerpo y un movimiento firme sin tirones: con esos cuatro elementos se evita la inmensa mayoría de las molestias que causa coger mal a un perro. Es un gesto tan cotidiano que rara vez nos paramos a pensar si lo hacemos bien, pero para tu perro —sobre todo si es un cachorro, un senior o tiene ya alguna articulación delicada— la diferencia se nota cada vez que lo levantas del suelo.

Técnica recogida de un episodio del programa Iumiuky centrado en el manejo correcto de los perros, emitido por Cuatro. Foto de portada: Aerous (CC BY 4.0, Wikimedia Commons).

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