Labrador Retriever

Ficha rápida
- El perro más popular del mundo, y con motivos de sobra
- Origen del Labrador Retriever
- Cómo es físicamente
- Carácter: sociable, activo y con ganas de agradar
- Cuidados: ejercicio, pelo y algo de vigilancia con la comida
- Educación y adiestramiento
- Salud y esperanza de vida
- ¿Es el Labrador el perro adecuado para ti?
- Cruces populares con Labrador
El perro más popular del mundo, y con motivos de sobra
Si tuvieras que imaginar "un perro" sin más adjetivos, probablemente te vendría a la cabeza un Labrador. Lleva más de tres décadas siendo la raza más registrada en Estados Unidos y una de las más elegidas en España, y no es casualidad: pocas razas combinan tan bien el carácter familiar, la inteligencia y la facilidad de adiestramiento. Es el perro guía por excelencia, el preferido para terapia y búsqueda y rescate, y también, simplemente, un compañero maravilloso para el día a día en casa.
Pero que sea popular no significa que sea el perro adecuado para cualquiera. El Labrador necesita ejercicio de verdad, suelta pelo todo el año y, si no se controla su alimentación, tiende a ganar peso con facilidad. Antes de traer uno a casa merece la pena conocerlo bien.
Origen del Labrador Retriever
A pesar de su nombre, el Labrador no viene de la península de Labrador, sino de Terranova, en Canadá. Allí, en el siglo XIX, los pescadores locales usaban un perro de agua de trabajo, el "St. John's Water Dog", para ayudarles a recuperar redes y peces que se escapaban en el agua helada del Atlántico Norte. Su pelo corto y denso, su cola de nutria y su afición natural al agua lo convertían en un ayudante perfecto.
Comerciantes y aristócratas británicos que viajaban a Terranova quedaron fascinados con estos perros y empezaron a llevárselos a Inglaterra a partir de la década de 1830. Allí, criadores como el conde de Malmesbury refinaron la raza y le dieron el nombre de "Labrador". El Kennel Club británico lo reconoció oficialmente en 1903, y el American Kennel Club en 1917. Desde entonces no ha dejado de ganar popularidad, hasta convertirse en la raza de compañía más extendida del mundo occidental.
Cómo es físicamente
El Labrador es un perro de tamaño mediano-grande, robusto y bien proporcionado, pensado para el trabajo, no para el lucimiento. Los machos suelen pesar entre 29 y 36 kg y medir entre 57 y 62 cm a la cruz; las hembras, algo más ligeras, entre 25 y 32 kg y 54-59 cm.
- Pelo: corto, denso y con una capa interna impermeable que lo protege del agua fría. Es una raza que muda mucho, especialmente en los cambios de estación.
- Colores: el estándar reconoce tres: negro, chocolate (marrón) y "amarillo", que en realidad abarca desde el crema casi blanco hasta el rojo zorro.
- Cabeza: ancha, con orejas caídas pegadas a la cara y ojos expresivos, normalmente marrones o avellana, que le dan ese aire tan simpático y confiado que lo caracteriza.
- Cola: la famosa "cola de nutria", gruesa en la base, cubierta de un pelo corto y denso, y que usa como timón al nadar.
- Patas: con membranas interdigitales bien desarrolladas, otra herencia directa de sus orígenes como perro de agua.
Carácter: sociable, activo y con ganas de agradar
Si hay una palabra que define al Labrador es "sociable". Es un perro que disfruta genuinamente de la compañía, tanto humana como de otros animales, y que rara vez muestra agresividad si ha tenido una socialización mínimamente normal. Esa combinación de cariño, paciencia y tolerancia es la razón por la que suele recomendarse como uno de los mejores perros para familias con niños.
Es también un perro inteligente y con muchísimas ganas de trabajar y agradar a su familia, lo que lo hace tremendamente fácil de adiestrar en comparación con otras razas. No es casual que sea el perro guía y de asistencia más utilizado del mundo. Eso sí, esa misma inteligencia necesita estímulo: un Labrador aburrido es un Labrador que puede volverse destructivo, no por maldad, sino por pura falta de tareas en las que gastar la cabeza.
Durante los primeros dos o tres años de vida son especialmente enérgicos y "bocazas": les encanta llevar cosas en la boca (una herencia directa de su trabajo como cobradores de caza) y pueden mordisquear objetos si no tienen suficiente ejercicio ni juguetes adecuados. Con el tiempo se calman notablemente, pero conviene tenerlo en cuenta si se adopta un cachorro.
Cuidados: ejercicio, pelo y algo de vigilancia con la comida
El Labrador no es un perro de piso pequeño sin salidas. Necesita al menos una hora de ejercicio diario, idealmente repartida en varios paseos activos, y agradece muchísimo cualquier actividad relacionada con el agua o con cobrar objetos: nadar, jugar a buscar la pelota o practicar dog sports como el agility son actividades que le encantan y le ayudan a canalizar su energía.
En cuanto al pelo, aunque es corto, la muda es abundante durante todo el año y se intensifica en primavera y otoño. Un cepillado semanal (dos o tres veces por semana en época de muda) ayuda a mantener el pelo bajo control y reduce la cantidad que acaba en el sofá.
El punto que más cuidado requiere es la alimentación. El Labrador tiene fama merecida de comer con verdadero entusiasmo, casi de cualquier cosa, y una mutación genética relativamente frecuente en la raza (relacionada con el gen POMC) hace que muchos ejemplares sientan menos saciedad de lo normal. Eso, sumado a su tendencia natural al sobrepeso, obliga a controlar bien las raciones y a no pasarse con los premios durante el adiestramiento. Un Labrador con sobrepeso vive menos años y con más problemas articulares, así que vigilar su peso es una de las formas más directas de cuidar su salud a largo plazo.
Sus orejas caídas, que apenas ventilan, también merecen una revisión periódica, sobre todo si el perro es de los que se meten en cualquier charco o piscina que encuentran por el camino.
Educación y adiestramiento
Pocas razas responden tan bien al adiestramiento en positivo como el Labrador. Su motivación por la comida y por complacer a su familia lo convierte en un alumno rápido, capaz de aprender órdenes básicas en pocas semanas y de seguir avanzando hacia ejercicios más complejos si se le da la oportunidad.
Aun así, conviene empezar pronto con la socialización y con pautas claras, especialmente en torno a los saltos de bienvenida y al tirón de la correa: un Labrador adulto sin educación puede llegar a pesar más de 35 kg y, por pura efusividad, resultar difícil de manejar. Trabajar desde cachorro el "suelta" (para gestionar su costumbre de coger todo con la boca) y las llamadas es una inversión que se nota durante el resto de su vida.
Salud y esperanza de vida
La esperanza de vida media del Labrador está entre los 10 y los 12 años. Es una raza generalmente robusta, pero como todas las razas de tamaño grande criadas con fines de trabajo, tiene predisposición a algunos problemas concretos:
- Displasia de cadera y de codo: muy común en razas grandes; conviene exigir pruebas de cadera de los progenitores al comprar un cachorro.
- Obesidad: por las razones ya comentadas, es probablemente el riesgo de salud más frecuente y más evitable de la raza.
- Atrofia progresiva de retina (APR): una enfermedad ocular hereditaria que puede llevar a la ceguera; existen test genéticos para detectar portadores.
- Colapso inducido por el ejercicio (CIE): una condición genética que provoca debilidad tras ejercicio intenso en algunos ejemplares.
- Otitis: por la forma de sus orejas y su afición al agua, son propensos a infecciones de oído si no se les seca y revisa tras el baño.
Un seguimiento veterinario regular, unas revisiones oculares y de cadera antes de criar, y sobre todo mantener un peso saludable durante toda su vida son las mejores herramientas para que un Labrador llegue en buena forma a la vejez.
¿Es el Labrador el perro adecuado para ti?
El Labrador encaja muy bien en hogares activos, con niños, con otras mascotas o con dueños primerizos que buscan una raza noble y fácil de educar. Si te gusta caminar, correr, nadar o simplemente pasar tiempo al aire libre, es un compañero prácticamente perfecto.
Donde puede no encajar tan bien es en hogares con muy poco tiempo para pasear, en pisos diminutos sin ningún desahogo cercano, o con personas que no puedan tolerar la muda de pelo constante. Tampoco es la mejor opción para quien busque un perro de guarda: el Labrador es, por naturaleza, demasiado sociable y confiado con los desconocidos como para cumplir ese papel.
Cruces populares con Labrador
El carácter y la inteligencia del Labrador lo convierten en uno de los padres favoritos a la hora de crear cruces de diseño. Si te interesa esta raza, seguramente también te gusten estos artículos:
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